Algo de suma importancia
“Obedezcan y cuiden a su padre y a su madre. Así podrán vivir muchos años en el país que les voy a dar.” (Éxodo 20.12, TLA)
Desde pequeño debes enseñarme que si deseo ser una persona feliz, próspera y con buena salud, debo honrar a mis padres y aceptar con humildad y cariño sus correcciones.
Hazme saber que Dios premiará esta obediencia.
El mandamiento de la obediencia a los padres es el primer mandamiento con promesa que aparece en la Biblia.
Y la promesa es la longevidad.
Hazme saber que si quiero morir muy, pero muy ancianito, debo obedecer a mis padres.
Dios prometió darme larga vida por ello.
¡Evalúate aquí!
“Porque Dios corrige a quienes ama, como corrige un padre a sus hijos.” (Proverbios 3.12, TLA)
• ¿Sabes cómo me relaciono con la comunidad donde vivo?
• ¿Conoces mis intereses, mis dificultades y mis dudas?
• ¿Sabes algo acerca de mi desempeño en los estudios?
• ¿Mantienes buenas relaciones con mis maestros?
• ¿Qué podrías decir sobre sus mis opiniones o criterios particulares?
• ¿Conoces alguna cosa especial que necesito?
• ¿Estás dispuesto a pasar más tiempo conmigo para guiarme, instruirme, consolarme y disfrutar de mi compañía?
• ¿Has orado conmigo y por mí?
Problemas en mi hogar
"¡Dios bendice a todos los que lo obedecen y siguen sus enseñanzas!" (Salmos 128.1, TLA).
Debes comprender que el hogar es el fundamento de la sociedad y que, cuando esta base flaquea o se hunde, las consecuencias son muy grandes para mí.
Los problemas en el matrimonio de mis padres me traen conflictos emocionales y psicológicos, además de que siempre quedo en medio de la contienda.
¿Te has preguntado por qué algunos niños, incluso hijos de devotos creyentes, dicen malas palabras, son rebeldes, respondones, malhumorados o, con frecuencia, irritables? Existe la posibilidad de que las reacciones mencionadas sean el resultado de un hogar inestable.
Cuando enfrento la situación de que mi padre y mi madre tienen problemas, se están separando o ya lo han hecho, y se están disputando mi persona, pierdo el punto de referencia más importante para mi vida, el hogar.
A cualquier edad los síntomas son los mismos.
• Observa mis actitudes, mi desempeño y mi aspecto emocional. Puedo tener estados de miedo y ansiedad, abandono y rechazo, soledad y tristeza, frustración e irritación.
• Por muy amigable que haya sido la separación, el quebrantamiento de esta relación puede dejar heridas profundas en ti y en mí.
• Trátame con amor, comprensión, paciencia y cariño.
• No titubees en pedir ayuda y oración especial para el caso.
La unión de mamá y papá
"¡Esta vez tengo a alguien que es carne de mi carne y hueso de mis huesos!" (Génesis 2.23, TLA)
Deberías saber que Dios creó al hombre y a la mujer para que vivieran felices y en armonía.
Dios instituyó la familia a través del matrimonio. Les dio también un lugar de honra a ambos cónyuges.
La palabra cónyuge se origina de un vocablo latino que significa “estar bajo el mismo yugo”.
Ten presente que en el matrimonio nadie es mejor que nadie. Los dos miembros de la pareja son importantes, el hombre como cabeza del hogar, y la mujer como su ayudante y no su competidora.
Esto quiere decir que debe haber unidad, comprensión, confianza y acuerdo en tu matrimonio.
Debes cultivar la unidad en el matrimonio al compartir tanto los momentos de felicidad como los momentos difíciles de lucha, tristeza y sinsabores.
Debes entender que el matrimonio es más que un contrato civil. Es la realización de una bendición divina.
Necesito ser estimado
"Yo siempre recuerdo tu amor y por eso te soy fiel." (Salmos 26.3, TLA)
Un anhelo profundo de mi naturaleza es el deseo de ser notado, estimado, amado.
Los niños que somos continuamente criticados no podemos sentirnos importantes delante de nuestros padres y crecemos con profundos sentimientos de inferioridad.
• Me gusta la gente que me aprecia y motiva.
• El cumplido o elogio que me dices en la mañana puede hacer que me sienta bien durante el resto del día, o durante toda la semana.
• No pronuncies mi nombre de manera equivocada y trata de evitar que otras personas lo hagan.
• Tampoco hagas chistes con mi nombre, aunque el nombre o la manera de pronunciarlo parezcan graciosos.
• Nunca me llames por el apellido y evita el uso de diminutivos, como Joseíto, Pablito o hermanito… Tampoco utilices palabras como chiquito, pequeñín, flaquito o gordito.
Todo ser humano tiene una necesidad fundamental de ser amado y admirado, de ser especial.
Diez cosas que NO debes hacer
"Las normas de Dios son rectas y alegran el corazón. Sus mandamientos son puros y nos dan sabiduría." (Salmos 19.8, TLA)
• No permitas que yo adquiera malos hábitos. Dependo de ustedes para distinguir entre los buenos y los malos hábitos.
• No vaciles en ser firme conmigo. Lo prefiero así, pues eso hace que me sienta más seguro.
• No me corrijas en la presencia de extraños. Aprenderé mucho más si me hablas sosegadamente, estando solos tú y yo.
• No me hagas sentir que todos mis errores son pecado. Eso confundirá mi sentido de valores.
• No me protejas de las consecuencias. Hay veces que necesito aprender por el camino más difícil.
• No tomes muy en serio mis pequeños dolores. Necesito de ellos para obtener la atención que deseo.
• No me hagas promesas que no puedas cumplir. Recuerda que esto me irá decepcionando.
• No seas inconstante. Eso me confunde y me hace perder la fe en ti.
• No me digas que mis temores son tontos. Para mí son profundamente reales, y tú podrás ayudarme si intentas comprenderlos.
• No insinúes que eres perfecto o infalible. Quedaré profundamente herido cuando descubra que no lo eres.
Buenos hábitos
"Que cuando todos oigan tu modo de hablar, y vean cómo vives, traten de ser puros como tú. Que todos imiten tu carácter amoroso y tu confianza en Dios." (1 Timoteo 4.12b, TLA)
Tienes la responsabilidad delante de Dios y de los hombres de que mi educación incluya la formación de buenos hábitos.
Los hábitos son maneras de proceder que influyen en la formación de mi personalidad.
Una gran parte de los hábitos que me acompañarán a lo largo de mi vida, los aprendo antes de los siete años, principalmente a través de mis familiares.
Existen buenos y malos hábitos, que después de formados son muy difíciles de cambiar.
Es importante que me ayudes a crear buenos hábitos.
• Cuando te parezca que necesito dejar un mal hábito, ayúdame a poner uno bueno en su lugar. El vacío hace que regrese al mal hábito.
• El método usado en la formación de las buenas costumbres es la repetición. Si quieres que cree el hábito de llevar la Biblia a la iglesia, debes exigírmelo y recordármelo todos los domingos.
• Si deseas que memorice ciertos versículos bíblicos, repítemelos, o has que los repita sistemáticamente.
• Si pretendes enseñarme a saludar a los compañeros, pedir disculpas o dar las gracias, debes llevarme a realizar estas cosas repetidamente.
No pienses, sin embargo, que los hábitos se forman sólo con palabras. Ante todo, enséñame con tu propio ejemplo.
Al tanto de mi crecimiento
"Yo te bendigo por los consejos que me das; tus enseñanzas me guían en las noches más oscuras." (Salmos 16.7, TLA)
• Si mi desarrollo físico no concuerda con el promedio, debes consultar con el pediatra.
• Si mis habilidades con el lenguaje parecen retrasarse, debes solicitar una evaluación de lenguaje y pronunciación.
• En mi escuela, debes mantener una comunicación estrecha tanto con los maestros como con los padres de otros niños, para estar al tanto de cualquier problema que pueda surgir.
• Debes alentarme a expresarme abiertamente, y a hablar de mis inquietudes sin miedo a represalias.
• Al alentarme a participar en varias experiencias sociales y físicas, debes tener cuidado de no programarme demasiadas actividades, pues es importante que yo tenga tiempo libre para jugar, o simplemente para no sentir la presión constante del rendimiento.
• Debes tener en cuenta que socialmente estamos expuestos a una vasta gama de problemas relacionados con la violencia, la sexualidad el uso y el abuso de drogas y sustancias tóxicas. Debes estar dispuesto a discutir conmigo estos temas de forma abierta, para compartir inquietudes y pueda yo corregir conceptos equivocados.