Diez razones para relacionarme con la Biblia
Sólo obedeciendo tu palabra
pueden los jóvenes corregir su vida.
(Salmo 119.9, TLA)
• Porque tengo la necesidad del alimento espiritual bueno y saludable, que sólo puedo obtener por el estudio claro, metódico, continuo y progresivo de la Palabra de Dios.
• Porque crezco a través del estudio de la Palabra de Dios.
• Porque logro así los objetivos de la Iglesia del Señor.
• Porque es el conocimiento y la práctica de la Palabra de Dios lo que determinan la calidad y el nivel espiritual de la iglesia local.
• Porque adquiero una fe más robusta y madura, para estar listo y ser capaz llevar a cabo el trabajo de Dios.
• Porque la Biblia desarrolla la espiritualidad del carácter cristiano.
• Porque aprendo acerca de la evangelización y cómo amar y cooperar con el trabajo misionero.
• Porque de su inspiración surge el descubrimiento, la motivación y el entrenamiento de nuevos líderes.
• Porque se fortalece la familia: yo crezco en la disciplina del Señor y mis padres mejoran su relación.
• Porque en el hogar donde la Palabra de Dios se enseña y se practica, sobreviene la paz.
¡Papá, mamá, convénceme de que debo relacionarme muy estrechamente con la Palabra de Dios!
El mejor de mis libros
Dios, tú bendices a los que van por buen camino, a los que de todo corazón siguen tus enseñanzas (Salmo 119. 1-2, TLA).
¿Puedes imaginarte la gran cantidad de dudas, interrogantes y curiosidades que albergo durante mis primeros contactos con la Biblia?
Es necesario, por consiguiente, que aprenda las ideas básicas acerca del Libro Sagrado, que sepa manejarlo y que comprenda sus principales doctrinas.
• Háblame de la Biblia. Infórmame que no hay ningún libro que haya sido tan divulgado y traducido a tantas lenguas.
• Explícame que nunca hubo ni hoy existe un libro tan amado o con influencia tan grande y beneficiosa como la Biblia.
• Infórmame que la Biblia es la Palabra de Dios.
• Dime que la Biblia es un libro que no puede aumentarse ni disminuirse en su contenido.
• Déjame también claro que la Biblia es el alimento espiritual, y que debe leerse diariamente.
• Dime que la Biblia es muy diferente de otros libros, pues para entender éste plenamente es necesario la intervención del Espíritu Santo.
• Enséñame a dar gracias a Dios por la Biblia, a leerla y a estudiarla cada día más.
Mi Biblia
Si me enseñas tu palabra, te alabaré de todo corazón y seré obediente a tus mandatos. ¡No me abandones! (Salmo 119.7-8, TLA)
Papá, Mamá, recuerda que Dios le dijo a Moisés que los padres debían transmitir a sus hijos todas las palabras que escucharan de Él, para que estos, a su vez, las repitieran a sus descendientes.
En todo momento, dicen las Escrituras, los padres deben conversar con sus hijos acerca de las palabras y las promesas divinas: en la casa, caminando al trabajo, en el campo.
• Debo tener una Biblia propia, para sentirme dueño de algo que pueda amar como mío.
• El hábito de la lectura debe continuar desarrollándose en mí. Comienza indicándome pequeños fragmentos de la Biblia para que lea en voz alta o en privado, y luego aumenta de forma gradual la cantidad de texto.
• Las Biblias ilustradas me ayudarán a crear un hábito de lectura. Sociedades Bíblicas Unidas tiene publicadas varias Biblias para niños de mi edad llenas de hermosas y sugerentes ilustraciones.
• La Traducción en Lenguaje Actual, desarrollada por Sociedades Bíblicas Unidas, es una versión apropiada para que niños y jóvenes podamos entender mucho mejor los textos y las historias de la Biblia.
• A mi edad (de 9 a 11 años), los niños tenemos buena memoria. Guíame en la memorización de textos bíblicos.
Algunas ideas básicas para entender la Biblia
Dios mío, enséñame a cumplir tus mandamientos, pues obedecerlos me hace feliz; ¡los cumpliré toda mi vida! Aclara mi entendimiento, y los seguiré de todo corazón (Salmo 118.33-35, TLA)
• A partir de los siete años he aprendido a separar la fantasía de la realidad, de manera que ya puedo entender que la Biblia es verdad y no ficción.
• Aunque todavía no soy un consumado “pensador abstracto”, he alcanzado una capacidad de razonar que me permite aprender la estructura básica de la Biblia y las referencias de versículos.
• Explícame que el hecho de que muchas personas no entiendan las Escrituras es debido a que éstas se disciernen espiritualmente. El Espíritu Santo me enseñará expresando cosas espirituales en términos espirituales (1 Corintios 2:13).
• Debo saber de igual modo que la Biblia se interpreta a sí misma. Cuando estoy estudiando la Biblia, debo dejar que ella hable por sí misma.
• A veces pongo los ojos en un texto o en un versículo, y no entiendo de inmediato su significado. Otros pasajes podrán entonces lanzar luz y explicarme satisfactoriamente el aspecto deseado.
• Para relacionar palabras o temas, facilítame una concordancia bíblica, pues puede resultarme de gran ayuda.
• Debo aprender a interpretar los textos bíblicos en su contexto. Si leo algunos versículos antes y después de un texto específico, o algunos capítulos anteriores y posteriores, esa información adicional me ayudará a entenderlo mejor.
• Me será de excelente ayuda conocer la cultura y las costumbres de los pueblos antiguos, también el propósito global de las Escrituras y su lenguaje cargado de símbolos, tipos y figuras.
• Insiste en que debo tener siempre presente que para entender la Biblia es necesario, en primer lugar, conocer y mantener contacto con su principal intérprete: el Espíritu Santo.
Hazme un buen lector de la Biblia
Yo te busco de todo corazón y llevo tu palabra en mi pensamiento. Mantenme fiel a tus enseñanzas para no pecar contra ti (Salmo 119.10-11).
Ten como objetivo despertar mi interés en el aprendizaje de la Palabra de Dios.
La Biblia ha de ser mi mejor libro de texto.
Una de las razones por la que muchos jóvenes se desvían de los caminos del Señor es porque en su momento no se les enseñó a guardar la Palabra de Dios en su corazón.
• Recuerdame que mis lecturas bíblicas debo hacerlas directamente de la Biblia.
• Pregúntame regularmente sobre temas, personajes y situaciones de la Biblia. Será un ejercicio divertido y un reto para mí. A través de las preguntas y de la participación haré un esfuerzo mental de razonamiento y se me despertará todavía más el interés.
• No es necesario que te comportes como “dueño de la materia” a la hora de interpretar las enseñanzas de la Biblia, y que muestres superioridad respecto a mí, sino que crees un ambiente de simpatía, firmeza y amor.
• Exígeme un debido respeto a las Sagradas Escrituras.
• Cerciórate de que lleve mi Biblia conmigo cuando vaya al culto o a los estudios de nuestra iglesia.
De esta forma seré un asiduo lector de la Biblia, aumentarán mis conocimientos y adquiriré una mayor capacidad para resolver problemas.
Recuerda que el éxito de mi formación bíblica depende en gran medida de tu desempeño como instructor.
Los mejores recursos para aprender
Jamás me olvido de tu palabra, pues ella me da vida. (Salmo 119.93, TLA)
Cuanto mayor es el número de los sentidos que tenga involucrados en el aprendizaje de la Biblia, mayores serán los resultados.
Observa lo que una investigación comprobó al respecto:
Aprendemos:
• 1% por medio del gusto.
• 15% por medio del tacto.
• 35% por medio del olfato.
• 11% por medio de la audición.
• 83% por medio de la visión.
Retenemos:
• 10% de lo que leemos.
• 20% de lo que escuchamos.
• 30% de lo que vemos.
• 50% de lo que vemos y escuchamos.
• 70% de lo que escuchamos y luego discutimos.
• 90% de lo que escuchamos y luego realizamos.
Sabido esto, debes facilitarme los recursos audiovisuales relacionados con la Biblia que estén a tu alcance.
Muéstrame la necesidad de profundizar en el conocimiento de la Palabra de Dios. No es suficiente que sólo la oiga y la lea. Es necesario que la estudie, la memorice y medite en ella todos los días.
Enséñame la Palabra
“Apréndete de memoria todas las enseñanzas que hoy te he dado, y repítelas a tus hijos a todas horas y en todo lugar: cuando estés en tu casa o en el camino, y cuando te levantes o cuando te acuestes” (Deuteronomio 6.6-8, TLA).
Recuerda que la enseñanza de la Palabra de Dios a los niños es una determinación divina.
Dios ordenó la comunicación de sus leyes a través de los hijos, pasando de generación en generación.
Los niños israelitas aprendían a recitar el texto de Deuteronomio 6.4: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.”
La instrucción bíblica a los niños israelitas tenía objetivos válidos para mí en el día de hoy:
• Llevarme al conocimiento del Señor.
• Afirmarme en el Señor.
• Instruirme por la Palabra.
• Proveerme la orientación bíblica adecuada.
• Guiarme por la Palabra.
Ten en cuenta que a mi edad soy como un papel en blanco, que puedes escribir en mí lo que desees.
Algo para memorizar
Siempre estoy repitiendo las enseñanzas que nos diste. En ellas pongo toda mi atención, pues me hacen más feliz que todo el oro del mundo. (Salmo 119.13-15)
La memorización de versículos debe formar parte de mi educación bíblica.
Pero ten en cuenta que algunos de nosotros no somos muy expertos en la memorización de textos bíblicos.
Quizá guarde la Palabra en mi corazón, aunque no recuerde el orden exacto de un versículo.
• Debes mostrar júbilo y aprobación cuando recuerde algo de lo que dice la Biblia.
• Recuérdame que la Palabra memorizada me lleva a la salvación (1 Pedro 1:23).
• Versículos aprendidos de memoria pueden librarme de pecar (Salmo 119:9).
• La memorización de versículos me prepara para predicarles las buenas nuevas a otros amiguitos (1 Pedro 3:15).
• La memorización de versículos fortalece mi fe (Salmo 119:28).
• Hazme tener presente que La Palabra de Dios es viva y eficaz; ella da conocimiento de Dios.
• Puedes hacerme una lista de versículos para memorizar. De igual modo, anímame a buscar maneras de practicar esos versículos en mi vida cotidiana.